El Duque

El Duque

Romance, Orgullo, Rencor, Engaño y Pasion.

MARATON

CAPITULO 28 Y 29

Cap 28

El día siguiente por la noche, la última noche de _____(Tn) como señorita Bridgerton, Violet llamó a su puerta.

 

_____(Tn) estaba sentada en su cama, con recuerdos de su infancia repartidos encima de la colcha.

 

-¡Pasa! -dijo.

 

Violet asomó la cabeza, con una extraña sonrisa dibujada en los labios.

 

-_____(Tn) -dijo, algo preocupada-. ¿Tienes un momento?

 

_____(Tn) miró a su madre, inquieta.

 

-Claro.

 

Se levantó mientras su madre entraba en su habitación. La piel de Violet iba en total consonancia con el color amarillo del vestido.

 

-¿Estás bien, mamá? -le preguntó_____(Tn)-. Pareces mareada.

 

-Estoy bien. Es que... -Violet se aclaró la garganta y se armó de valor-. Ha llegado la hora de que hablemos.

 

-Oh -dijo_____(Tn) , entre suspiros, con el corazón acelerado.

 

Llevaba tiempo esperándolo. Todas sus amigas le habían dicho que la noche antes de casarte, tu madre te revelaba todos los secretos del matrimonio. En el último momento, las madres aceptaban a las hijas en el club de las mujeres y les confesaban todas las deliciosas verdades que tan escrupulosamente callaban frente a los oídos de las chicas solteras. Algunas de sus amigas ya se habían casado y _____(Tn) y las demás habían intentado que les dijeran lo que nadie más les decía, pero las jóvenes señoras casadas sólo reían y les decían: «Pronto lo descubriréis».

 

Pronto era ahora, y _____(Tn) estaba impaciente.

 

En cambio, Violet, parecía que fuera a devolver la cena de los últimos días en cualquier momento.

 

_____(Tn) dio unos golpecitos en la cama.

 

-¿Quieres sentarte aquí, mamá?

 

Violet parpadeó, distraída.

 

-Sí, sí, perfecto. -Se sentó, aunque casi en el límite del colchón. No parecía

demasiado cómoda.

 

_____(Tn) decidió apiadarse de ella y empezar la conversación.

 

-¿Es sobre el matrimonio? -preguntó.

 

El movimiento de cabeza de Violet fue casi imperceptible.

 

_____(Tn) hizo un esfuerzo para reprimir el tono de fascinación escondido.

 

-¿La noche de bodas?

 

Esta vez, Violet consiguió mover la barbilla arriba y abajo un par de centímetros.

 

-No sé muy bien cómo decirte esto. Es algo muy indiscreto e íntimo.

 

_____(Tn) intentó tener paciencia. Seguro que, tarde o temprano, su madre iría al

grano.

 

-Verás -dijo Violet, titubeante-, hay cosas que debes saber. Cosas que sucederán

mañana por la noche. Cosas -tosió-, que implican a tu marido.

 

_____(Tn) se inclinó, con los ojos muy abiertos.

 

Violet se echó hacia atrás, claramente incómoda con el interés de_____(Tn) .

 

-Verás, tu marido... es decir, Kevin, claro... porque él va a ser tu marido...

 

Como Violet parecía no ir a ningún sitio, _____(Tn) la interrumpió.

 

-Sí, Kevin será mi marido.

 

Violet hizo una mueca; sus ojos azules miraban hacia todas partes menos a su hija.

 

-Esto es muy difícil para mí.

 

-Ya lo veo -dijo_____(Tn).

 

Violet respiró hondo y se sentó mejor, con la espalda recta.

 

-En tu noche de bodas -dijo-, tu marido esperará que cumplas con tu deber

matrimonial.

 

Aquello no era nada que _____(Tn) no supiera antes.

 

-Tendrás que consumar tu matrimonio.

 

-Claro -dijo_____(Tn).

 

-Él se acostará contigo.

 

_____(Tn) asintió. Eso también lo sabía.

 

-Y te hará... -Violet buscaba la palabra agitando las manos en el aire-, cosas

íntimas.

 

_____(Tn) abrió ligeramente la boca. Por fin la cosa se ponía interesante.

 

-He venido a decirte -dijo Violet, con una voz un poco más brusca-, que el deber

matrimonial no tiene por qué ser doloroso.

 

Pero ¿qué era?

 

Violet tenía las mejillas ardiendo.

 

-Sé que a algunas mujeres el, eh, acto les parece algo desagradable, pero...

 

-¿De verdad? -preguntó_____(Tn), curiosa-. Entonces, ¿por qué veo tantas doncellas irse a solas con los lacayos?

 

Inmediatamente, a Violet le salió la vena de propietaria de una casa.

 

-¿Qué doncellas hacen eso?

 

-No intentes cambiar de tema -le advirtió_____(Tn)-. Llevo toda la semana

esperando esto.

 

Su madre se quedó sin respiración un momento.

 

-¿De verdad?

 

La mirada de _____(Tn) decía: «¿qué esperabas?».

 

-Por supuesto.

 

Violet suspiró y dijo:

 

-¿Qué estaba diciendo?


-Me estabas explicando que a algunas mujeres les parece desagradable realizar el

deber matrimonial.

 

-Exacto. Bien.

 

_____(Tn) miró las manos de su madre y vio que casi había destrozado el pañuelo.

 

-Lo que quiero que sepas -dijo Violet, muy deprisa, como si quisiera acabar con eso

cuanto antes-, es que no tiene por qué serlo. Si dos personas se quieren... y creo

que el duque te quiere mucho...

 

-Y yo a él -añadió_____(Tn).

 

-Claro. Claro. Bien, verás, como los dos os queréis, posiblemente será un momento

muy bonito y especial. -Violet empezó a moverse hacia los pies de la cama-. Y no

debes estar nerviosa. Estoy segura de que el duque será un caballero.

 

_____(Tn) se acordó del beso de Kevin y pensó que «caballero» no era la primera

palabra que le venía a la cabeza.

 

-Pero...

 

De repente, Violet se levantó.

 

-Muy bien. Buenas noches. Eso es lo que quería decirte.

 

-¿Eso es todo?

 

Violet se fue hacia la puerta.

 

-Eh, sí -parpadeó, sintiéndose culpable-. ¿Esperabas algo más?

 

-¡Sí! -_____(Tn) corrió detrás de su madre y se colocó delante de la puerta para que

no pudiera escapar-. ¡No puedes irte sin explicarme algo más!

 

Violet miró a la ventana desesperadamente. _____(Tn)  agradeció que su habitación

estuviera en el segundo piso, si no habría jurado que su madre habría saltado por

ella.

 

-_____(Tn) -dijo Violet, con la voz apagada.

 

-Pero ¿qué hago?

 

-Tu marido lo sabrá -dijo Violet.

 

-Mamá, no quiero hacer el ridículo.

 

Violet hizo una mueca.

 

-No lo harás. Confía en mí. Los hombres son...

 

_____(Tn) se agarró con fuerza a esa frase inacabada.

 

-¿Los hombres son qué? ¿Qué, mamá? ¿Qué ibas a decir?

 

A estas alturas, Violet estaba totalmente colorada y tenía el cuello y las orejas

sonrosados.

 

-Los hombres son muy fáciles de complacer -dijo-. No quedará decepcionado.

 

-Pero...

 

-¡Pero ya basta! -dijo Violet, firmemente-. Ya te he dicho lo que mi madre me dijo a

mí. No te pongas nerviosa y haz lo suficiente como para quedarte en estado.

 

_____(Tn) se quedó boquiabierta.

 

-¿Qué?

 

Violet estaba muy nerviosa.

 

-¿He olvidado esa parte?

 

-¡Mamá!

 

-Está bien. Tu deber matrimonial, eh, la consumación, eh, es cómo se hacen los

hijos.

 

_____(Tn) se apoyó en la pared.

 

-O sea, que tú lo hiciste ocho veces.

 

-¡No!

 

_____(Tn) parpadeó, confundida. Las explicaciones de su madre eran muy vagas y

todavía seguía sin saber qué era eso del deber matrimonial.

 

-Pero ¿no se supone que, para tener ocho hijos, tendrías que haberlo hecho ocho

veces?

 

Violet empezó a abanicarse con furia.

 

-Sí. ¡No! _____(Tn), esto es muy personal.

 

-Pero ¿cómo pudiste tener ocho hijos si...?

 

-Lo hice más de ocho veces -dijo Violet, con una cara como si quisiera que la tierra

la tragara en ese mismo instante.

 

_____(Tn) miró a su madre, incrédula.

 

-¿De verdad?

 

-A veces -dijo Violet, casi sin mover los labios y sin levantar la mirada del suelo-, la

gente lo hace sólo porque quiere.

 

_____(Tn) abrió los ojos como platos.

 

-¿A sí?

 

-Eh... Sí.

 

-¿Cómo cuando un hombre y una mujer se besan?

 

-Sí, exacto -dijo Violet, respirando aliviada-. Es muy parecido a... -Entrecerró los ojos

y recuperó el tono de voz normal-._____(Tn), ¿has besado al duque?

 

_____(Tn)palideció.

 

-A lo mejor -susurró.

 

Violet agitó el dedo índice delante de su hija.

 

-Daphne Bridgerton, no puedo creerme que hayas hecho algo así. ¡Sabes que te

advertí que no debías permitir que los hombres se tomaran esas libertades!

 

-Ahora ya no importa. Voy a casarme con él.

 

-Aún así... -Violet suspiró-. No importa. Tienes razón. Vas a casarte, y con un duque

nada menos; si te besó, bueno, era de esperar.

 

_____(Tn) se quedó mirando a su madre. Mantener aquel tipo de conversaciones

no iba para nada con ella.

 

-Bueno -dijo Violet-, si ya no tienes más preguntas, te dejaré con tus, eh... -Miró

todas las cosas que _____(Tn) tenía encima de la cama-. Con lo que estabas

haciendo.

 

-¡Pero sí que tengo más preguntas!

 

Sin embargo, Violet ya estaba en la puerta.

 

Y_____(Tn) , por muchas ganas que tuviera de descubrir los secretos del deber

matrimonial, no estaba dispuesta a hacerlo en le pasillo delante de toda la familia y

los sirvientes.

 

Además, la charla con su madre la había dejado algo preocupada. Violet le había

dicho que el acto matrimonial era un requisito indispensable para tener hijos. Si

Kevin no podía tener hijos, ¿querría decir que tampoco podrían realizar las

intimidades de las que le había hablado su madre?

 

Y, maldita sea, ¿en qué consistían esas intimidades? _____(Tn) sospechaba que

tenían que ver con los besos, porque la sociedad hacía especial hincapié en que las

chicas jóvenes guardaran sus labios puros y castos. Y también, pensó,

sonrojándose al recordar la noche en el jardín con Kevin, debían estar relacionadas

con los pechos de una mujer.

 

_____(Tn) hizo una mueca. Su madre prácticamente le había ordenado que no

estuviera nerviosa, pero era imposible no estarlo, no cuando iba a firmar ese

contrato sin tener ni idea de cómo llevar a cabo sus deberes.

 

¿Y Kevin? Si no podía consumar el matrimonio, ¿sería un matrimonio de verdad?

 

Aquello era suficiente para hacer de _____(Tn) una novia muy inquieta.

 

 

 

 

 

Al final, recordó muy pocos detalles del día de la boda. Vio las lágrimas en los ojos

de su madre, que le resbalaron por las mejillas, y recordó la voz ronca de Anthony

cuando la entregó a Kevin. Hyacinth esparció les pétalos de rosa demasiado

deprisa y, cuando llegó al altar, ya no le quedaban. Gregory estornudó tres veces

antes de pronunciar los votos.

 

Y recordó la cara de concentración de Kevin mientras repetía sus votos. Pronunció

cada sílaba lenta y cuidadosamente. Los ojos le ardían y hablaba en voz baja, pero

sincera. A _____(Tn) le pareció que no había otra cosa más importante que las

palabras que Kevin pronunció delante del arzobispo.

 

Se tranquilizó pensando que ningún hombre que pronunciara sus votos tan de

corazón podía plantearse el matrimonio como una mera conveniencia.

 

«Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.»

 

_____(Tn) se estremeció, lo que la obligó a balancearse ligeramente. En unos

momentos, pertenecería a ese hombre para siempre.

 

Kevin se giró y la miró fijamente, preguntándole con los ojos: «¿Estás bien?»

 

Ella asintió, un movimiento de barbilla tan discreto que sólo él lo vio. _____(Tn) vio

un brillo especial en sus ojos... ¿Podía ser alivio?

 

«Yo os declaro...»

 

Gregory estornudó por cuarta, quinta y sexta vez, obligando al arzobispo a hacer una

pausa antes del «marido y mujer». _____(Tn) sintió una oleada de felicidad

apoderarse de ella. Sin embargo, apretó los labios e intento mantener la

compostura. Al fin y al cabo, el matrimonio era una institución solemne y no debía

ser tomada a broma.

 

Miró a Kevin y vio que él la estaba mirando de una forma muy extraña. Tenía sus

pálidos ojos verdes fijos en su boca y la comisura de los labios le temblaba.

 

_____(Tn) sintió que no podría reprimir mucho más esa oleada de felicidad.

 

«Puedes besar a la novia.»

 

Kevin la cogió con desesperación y la besó con tanto ímpetu que los presentes

exclamaron sorprendidos.

 

Y entonces, los dos pares de labios, los del novio y los de la novia, empezaron a reír,

aunque seguían mezclados.

 

Violet Bridgerton dijo que había sido el beso más extraño que jamás había visto.

 

Gregory Bridgerton, cuando dejó de estornudar, dijo que había sido asqueroso.

 

El arzobispo, que ya empezaba a ser mayor, se quedó perplejo.

 

Sin embargo, Hyacinth Bridgerton que, a los diez años, no debería saber nada de

besos parpadeó y dijo:

 

-Creo que ha sido muy bonito. Si ahora se ríen, posiblemente se reirán siempre. -Se

giró a su madre-. Eso es algo bueno, ¿no?

 

Violet cogió la mano de su hija pequeña y la apretó.

 

-La risa siempre es bonita, Hyacinth. Gracias por recordárnoslo.

 

Y así empezó a correr el rumor que los nuevos duques de Hastings eran la pareja

más feliz y enamorada que se habían casado en años. Después de todo, ¿quién recordaba una boda con tantas risas?

 

CAPITULO 29

 

Nos han dicho que la boda del duque de Hastings con la antigua señorita Bridgerton, aunque fue íntima, fue muy festiva. La señorita Hyacinth Bridgerton (de diez años) le confesó a la señorita Felicity Featherington (también de diez años) que el novio y la novia no dejaron de reír en toda la ceremonia. La señorita Felicity se lo dijo a su madre y ésta, a todo el mundo.

Esta autora confiará en la palabra de la señorita Hyacinth, ya que no recibió una invitación para acudir al feliz acontecimiento.

 

REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

24 de mayo de 1813

 

 

No habría viaje de novios. Después de todo, no habían tenido demasiado tiempo para preparar la boda. En lugar de eso, Kevin lo había arreglado todo para que pasaran algunas semanas en Clyvedon Castle, el feudo ancestral de los Basset. A _____(Tn) le pareció bien porque se moría de ganas de escaparse de Londres y de los escrutiñadores ojos y oídos de la sociedad inglesa.

 

Además, tenía mucha curiosidad por conocer el lugar donde se había criado Kevin.

Se lo imaginó de pequeño. ¿Había sido tan irrefrenable como era con ella? ¿O había sido un niño tranquilo y reservado como se mostraba delante de los demás?

El nuevo matrimonio salió de Bridgerton House entre vítores y abrazos, y Kevin ayudó a _____(Tn) a subir al carruaje. A pesar de que era verano, el aire era fresco y Kevin le cubrió las piernas con una manta. _____(Tn) se rió.

 

-¿No te parece excesivo? -dijo-. No creo que coja frío. Hasta tu casa hay muy poco trayecto.

 

Él la miró, extrañado.

 

-Nos vamos a Clyvedon.

 

-¿Esta noche?

 

_____(Tn) no pudo ocultar su sorpresa. Creía que partirían al día siguiente.

Clyvedon estaba cerca de Hastings, en la costa sureste de Inglaterra. Además, ya

era bien entrada la tarde y eso quería decir que llegarían al castillo de madrugada.

 

No era la noche de bodas que _____(Tn) había imaginado.

 

-¿No sería mejor pasar esta noche en Londres y viajar mañana a Clyvedon? -

preguntó.

 

-Ya está todo arreglado -dijo él.

 

-Ah... está bien -dijo_____(Tn), haciendo esfuerzos para esconder su decepción.

Estuvo callada durante un buen rato, mientras el carruaje se ponía en movimiento.

Cuando llegaron a la esquina de Park Lane, preguntó-. ¿Pararemos en alguna

posada?

 

-Claro -respondió Kevin-. Tendremos que cenar. No estaría bien hacerte pasar

hambre en nuestro primer día de casados, ¿no crees?

 

-¿Y pasaremos la noche en la posada? -insistió ella.

 

-No, iremos... -Kevin cerró la boca y luego relajó la expresión. Se giró hacia ella y la

miró con una cara muy tierna-. Soy un bruto, ¿verdad?

 

Ella se sonrojó. Siempre que la miraba así, se sonrojaba.

 

-No, no, es que me sorprendió que...

 

-No, tienes razón. Pasaremos la noche en la posada. Conozco una que está

bastante bien y nos queda a medio camino. Tienen comida caliente y las camas

están limpias. -Le tocó la barbilla-. No abusaré de ti obligándote a hacer todo el viaje

hasta Clyvedon en un día.

 

-No es que no pueda aguantarlo -dijo, sonrojándose todavía más por las palabras

que iba a pronunciar-. Es que nos acabamos de casar y, si no nos paramos en una

posada, tendremos que pasar la noche en el carruaje, y...

 

-No digas más -dijo él, colocándole un dedo sobre los labios.

 

_____(Tn) asintió, agradecida. No le apetecía hablar de su noche de bodas así.

Además, parecía que lo propio era que fuera el hombre el que sacara el tema.

Después de todo, de los dos, Kevin era el experto.

 

Ella no podía ser más inexperta en ese tema. Su madre, entre todo el rollo del hilo y

la aguja, no le había dicho nada. Bueno, excepto lo de engendrar a los hijos, y en

eso tampoco entró en detalles. Sin embargo, por otro lado, quizás...

 

_____(Tn) contuvo la respiración. ¿Y si Kevin no podía... o si no quería?

 

No, decidió, Kevin quería. Es más, la quería a ella. No se había imaginado el fuego

en sus ojos y los latidos acelerados de su corazón aquella noche en el jardín.

 

Miró por la ventana, observando cómo Londres se difuminaba entre el paisaje. Una

mujer podría volverse loca si se obsesionaba con esas cosas. Iba a sacárselo de la

cabeza. Nunca más pensaría en eso.

 

Bueno, al menos hasta la noche.

 

Su noche de bodas.

 

Esa idea la hizo estremecer.

 

Kevin miró a _____(Tn), su mujer, se recordó, aunque todavía le costaba creérselo.

Nunca había planeado tener una mujer. En realidad, había planeado no tener

ninguna. Pero allí estaba, con _____(Tn) Bridgerton... no, _____(Tn) Jonas Miller.

 

Era la duquesa de Hastings, eso es lo que era.

 

 

Posiblemente, eso era lo más raro de todo. Su ducado no había tenido nunca una

duquesa. Y el título sonaba extraño, viejo.

 

Kevin suspiró y se deleitó observando el perfil de_____(Tn). Entonces, frunció el

ceño.

 

-¿Tienes frío? -preguntó.

 

Estaba temblando.

 

_____(Tn) tenía los labios separados, así que Kevin vio cómo la lengua subía hasta

el paladar para pronunciar una N, pero rectificó y dijo:

 

-Sí. Bueno, sólo un poco. No tienes que...

 

Kevin la arropó con la manta un poco más, preguntándose por qué iba a mentirle en

algo tan trivial como eso.

 

-Ha sido un día muy largo -dijo, y no porque lo sintiera aunque, cuando se paró a

pensarlo, sí que había sido un día muy largo, sino porque le pareció lo más

adecuado en ese momento.

 

Había estado pensando mucho en lo más apropiado en cada momento. Intentaría

ser un buen marido. Era lo mínimo que ella se merecía. Había muchas cosas que,

desgraciadamente, no podría darle como, por ejemplo, una felicidad plena, pero

haría lo posible para que estuviera segura, protegida y fuera relativamente feliz.

 

Lo había elegido a él, se recordó. Incluso después de saber que no podría darle

hijos, lo había elegido. Lo menos que podía hacer por ella era ser un buen marido.

 

-Lo he disfrutado -dijo ella, suavemente.

 

Kevin parpadeó y la miró, sorprendido.

 

-¿Cómo dices?

 

Ella esbozó una sonrisa. Una sonrisa que Kevin quisiera contemplar eternamente,

cálida y divertida pero con cierta picardía. Hizo que la entrepierna de Kevin ardiera de

deseo, y lo único que podía hacer para concentrarse en sus palabras era

contemplarla.

 

-Has dicho que había sido un día muy largo. Y yo he dicho que lo he disfrutado.

 

Él la miró sin decir nada.

 

La cara de _____(Tn) se torció con una frustración tan encantadora que Kevin notó

una sonrisa a punto de aparecer en sus labios.

 

-Tú has dicho que había sido un día muy largo -repitió ella-. Y yo he dicho que lo he

disfrutado. -Cuando él siguió sin decir nada, ella resopló y añadió-: A lo mejor lo

entiendes mejor si te digo que las palabras «Sí» y «Pero» estaban implícitas. Síiiiii,

pero lo he disfrutado.

 

-Entiendo -dijo él, con toda la solemnidad que pudo.

 

-Me temo que entiendes muchas cosas -dijo ella-, pero que ignoras la mitad, como

mínimo.

 

Él arqueó una ceja, lo que hizo que ella mostrara su descontento, lo que hizo que él

quisiera besarla.

 

Cualquier cosa hacía que quisiera besarla.

 

En realidad, empezaba a ser bastante doloroso.

 

-Deberíamos estar en la posada cuando anochezca -dijo él, muy resuelto, como si

estuviera hablando de negocios y aquello pudiera relajar la tensión.

 

Obviamente, no fue así. Lo único que consiguió fue recordarle que había retrasado

la noche de bodas un día. Un día de deseo, de necesidad, de tener que soportar

que su cuerpo la pidiera a gritos. Pero estaría loco si la hiciera suya en una pensión

de carretera, por muy limpia y aseada que estuviera.

 

_____(Tn) se merecía algo mejor. Sería su primera y única noche de bodas, y él

quería que fuera perfecta.

 

Ella lo miró, sorprendida por el repentino cambio de tema.

 

-Me alegro.

 

-Las carreteras no son muy seguras de noche -añadió él, intentando pasar por alto

que era él el que pretendía hacer todo el camino hasta Clyvedon de noche.

 

-No -dijo ella.

 

-Y tendremos hambre.

 

-Sí -dijo ella, algo desconcertada por la obsesión de Kevin con la parada en la

posada.

 

Kevin no podía culparla, pero discutía hasta la saciedad sobre la parada o la cogía y

la tomaba allí mismo.

 

Y aquello no era una opción.

 

Así que dijo:

 

-La comida es muy buena.

 

Ella parpadeó y dijo:

 

-Ya lo has dicho.

 

-Cierto -dijo él, y tosió-. Creo que voy a dormir un rato.

 

Ella abrió los ojos y, en realidad, adelantó toda la cara cuando preguntó:

 

-¿Ahora?

 

Kevin asintió.

 

-Parece que me repito pero ya te he dicho, como tú muy bien me has recordado, que

ha  sido un día muy largo.

 

-Es verdad. -Lo observó, curiosa, cómo intentaba encontrar la mejor postura. Y al

final le preguntó-: ¿Estás seguro de que vas a poder dormir con el carruaje en

marcha? ¿No te molesta el traqueteo?

 

Él se encogió de hombros.

 

-Soy capaz de dormirme donde sea. Es algo que aprendí en mis viajes.

 

-Pues es una suerte -murmuró ella.

 

-Y que lo digas -asintió él.

 

Entonces, cerró los ojos y, durante casi tres horas, hizo ver que dormía.

 

* * * 

 

_____(Tn) lo miraba. Fijamente. No estaba durmiendo. Con siete hermanos, se sabía de memoria todos los trucos y Kevin no estaba dormido.

 

Respiraba muy tranquilo y emitía los sonidos exactos de cuando uno duerme.

 

Pero _____(Tn) se la sabía larga.

 

Cada vez que se movía, hacía un ruido inesperado o respiraba demasiado fuerte,

Kevin movía la barbilla. Era casi imperceptible, pero lo hacía. Y cuando bostezaba y

respiraba, veía cómo Kevin movía las pupilas debajo de los párpados cerrados.

 

Sin embargo, era de admirar porque había conseguido mantener la farsa más de

dos horas.

 

Ella no duraba más de veinte minutos.

 

_____(Tn) pensó que si quería hacerse el dormido, ella no iba a molestarlo; Dios la

libre de interrumpir tan maravillosa interpretación.

 

Con un último y sonoro bostezo, solo para verlo mover las pupilas, se giró hacia la

ventana y descorrió la cortina de terciopelo para poder ver el paisaje. El sol estaba

rojizo sobre el horizonte, con un tercio todavía asomándose a la tierra.

 

Si Kevin había acertado en la estimación del tiempo hasta la posada, y tenía la

sensación de que así era, ya que a los que les gustaban las matemáticas siempre

acertaban en esas cosas, deberían estar a mitad de camino de Clyvedon y bastante

cerca de la posada.

 

Cerca de su noche de bodas.

 

Por el amor de Dios, tendría que dejar de pensar en esos términos tan

melodramáticos. Aquello era ridículo.

 

-¿Kevin?

 

Él no se movió. Eso la irritó.

 

-¿Kevin? -repitió un poco más alto.

 

Vio cómo torcía la comisura de los labios, pero no se movió. _____(Tn) estaba

segura de que estaba decidiendo si lo había dicho lo suficientemente fuerte como

para terminar con la farsa.

 

-¡Kevin! -le dio un golpe, bastante fuerte, justo donde el brazo se une al pecho.

 

Seguro que estaría de acuerdo con ella en que nadie seguiría durmiendo después

de eso.

 

Abrió los ojos e hizo un sonido bastante curioso, una respiración profunda como si

se acabara de despertar.

 

Era muy bueno, pensó_____(Tn), admirada.

 

Kevin bostezó.

 

-¿Daff?

 

_____(Tn) no se andó con rodeos.

 

-¿Hemos llegado?

 

Él intentó desperezarse de la inexistente pereza.

 

-¿Qué?

 

-¿Si hemos llegado?

 

-Ahhh... -Miró el carruaje, aunque ella no sabía qué buscaba-. ¿No estamos en

marcha todavía?

 

-Sí, pero podríamos estar cerca.

 

Kevin suspiró y miró por la ventana. Su ventana estaba orientada hacia el este, así

que estaba mucho más oscuro que de lo que veía _____(Tn) desde la suya.

 

-Oh -dijo, sorprendido-. En realidad, está allí arriba.

 

_____(Tn) se esforzó en no sonreír.

 

El carruaje se detuvo y Kevin salió. Intercambió algunas palabras con el cochero,

seguramente para informarlo de que habían cambiado de planes y que se

quedarían a pasar la noche aquí. Después, volvió hasta la puerta de _____(Tn) y le

ofreció la mano para ayudarla a bajar.

 

-¿Tiene tu aprobación? -le preguntó, señalando la posada.

 

_____(Tn) no sabía cómo iba a aprobarla si no la veía por dentro pero, en cualquier

caso, dijo que sí. Kevin la llevó hasta dentro y la dejó junto a la puerta mientras él fue

a hablar con el dueño.

 

_____(Tn) se quedó mirando los que iban venían. Primero pasó un matrimonio

joven, que parecía de la pequeña nobleza, al que acompañaron a un comedor

privado. También había una madre subiendo la escalera con sus cuatro hijos; Kevin

estaba discutiendo con el dueño de la posada y había un caballero alto y

desgarbado apoyado en una...

 

_____(Tn) se giró hacia su marido. ¿Kevin estaba discutiendo con el dueño de la

posada? Estiró el cuello. Los dos hablaban en voz baja pero estaba claro que Kevin

estaba enfadado. Parecía que el dueño iba a fundirse de vergüenza de no poder

satisfacer al duque de Hastings.

 

_____(Tn) frunció el ceño. Aquello no pintaba bien.

 

¿Debería intervenir?

 

Los observó discutir un poco más y luego decidió que sí, que debía intervenir.

 

Con pasos que no eran dubitativos pero que tampoco se podrían definir como

determinados, se acercó a su marido.

 

-¿Hay algún problema? -preguntó.

 

Kevin la miró brevemente.

 

-Creía que estabas esperando en la puerta.

 

-Así era -sonrió-. Pero me he movido.

 

Kevin hizo una mueca y se volvió a girar hacia el dueño.

 

_____(Tn) tosió un poco, sólo para comprobar si Kevin le hacía caso. No fue así.

Ella frunció el ceño. No le gustaba que la ignoraran.

 

-¿Kevin? -dijo, dándole unos golpecitos en la espalda-. ¿Kevin?

 

Él se giró, lentamente, y la miró con cara de pocos amigos.

 

_____(Tn) volvió a sonreír, todo inocencia.

 

-¿Cuál es el problema?

 

El dueño levantó las manos pidiendo perdón y habló antes de que Kevin pudiera dar

ninguna explicación.

 

-Solo me queda una habitación libre -dijo, en tono suplicante-. No sabía que el

duque iba a honrarnos con su presencia esta noche. Si lo hubiera sabido, no le

habría dado la habitación a la señora Weatherby y sus hijos. Le aseguro -se inclinó y

miró a _____(Tn) arrepentido-, que los habría mandado a otra pensión.

 

La última frase fue acompañada de un despectivo gesto con las manos que a

_____(Tn) no le gustó nada.

 

-¿La señora Weatherby es la que acaba de entrar con cuatro niños?

 

El dueño asintió.

 

-Si no fuera por los niños...

 

_____(Tn) lo interrumpió porque no quería oír el resto de una frase que,

indudablemente, implicaba echar a la calle a una mujer sola en plena noche.

 

-No veo ninguna razón por la que no podamos arreglarnos con una habitación.

Tampoco somos tan importantes.

 

A su lado, Kevin apretó la mandíbula hasta que _____(Tn) le oyó rechinar los

dientes.

 

¿Quería habitaciones separadas? La sola idea valía para que una recién casada se

sintiera suficientemente despreciada.

 

El dueño miró a Kevin y esperó su aprobación. Kevin asintió y el dueño juntó las

manos encantado, y también aliviado porque no había nada peor para un negocio

que un duque descontento con el servicio. Cogió la llave y salió de detrás del

mostrador.

 

-Si hacen el favor de seguirme...

 

Kevin dejó que _____(Tn) pasara primero, así que ella subió la escalera detrás del

dueño. Después de girar un par de esquinas, llegaron a una habitación amplia, muy

bien amueblada y con vistas al pueblo.

CAPITULO 27


¡El duque de Hastings y la señorita Bridgerton se casan!

Esta autora aprovecha la oportunidad para recordarles, queridos lectores, que esta boda ya se predijo en esta columna. Ha quedado demostrado que cuando en esta columna se predice un nuevo noviazgo entre una dama y un caballero, las apuestas de los clubes de hombres cambian en cuestión de horas, y siempre a favor del matrimonio.


Aunque esta autora no tenga permiso para entrar en White's, tiene motivos para creer que las apuestas oficiales del matrimonio entre el duque y la señorita Bridgerton estaban 2 a 1.


REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

19 de mayo de 1813

 

 

La semana pasó en un abrir y cerrar de ojos. _____(Tn) no vio a Kevin durante días.


Si Anthony no le hubiera dicho que había estado en Hastings House arreglando los detalles del contrato de matrimonio, _____(Tn) habría pensado que se había fugado del país.


Para sorpresa de Anthony, Kevin no había aceptado ni un penique como dote. Al final, los dos decidieron que Anthony pondría el dinero que su padre había dejado para la boda de _____(Tn) en una cuenta aparte de la que él seria el fideicomisario.

Ella podría gastarlo o guardarlo para lo que quisiera.


-Puedes dárselo a tus hijos -dijo Anthony.


_____(Tn) sonrió. Era eso o echarse a llorar.


Unos días más tarde, Kevin fue a Bridgerton House por la tarde. Faltaban dos días para la boda.


_____(Tn) esperó en el salón después de que Humboldt anunciara su visita. Se sentó en el sofá, con la espalda recta y las manos juntas encima de las rodillas.

Estaba segura de que parecía el modelo de mujer inglesa.


Notó unas cosquillas nerviosas en el estómago.


Se miró las manos y vio que se estaba clavando las uñas en las palmas y que se estaba dejando señales rojas.


Se rió. Nunca antes había estado nerviosa por ver a Kevin. En realidad, posiblemente ése era el aspecto más destacable de su amistad. Incluso cuando lo había visto mirarla con ojos ardientes y estaba segura de que sus ojos reflejaban la misma necesidad, había estado cómoda con él. De acuerdo, el estómago le daba saltos y la piel le ardía, pero aquellas señales eran de deseo no de incomodidad.


Primero y más importante, Kevin había sido su amigo y _____(Tn) sabía que la felicidad que sentía siempre que él estaba cerca no era nada común.


Confiaba que, entre los dos, volvieran a ser los mismos de antes pero, después de la escena en Regent's Park, se temía que eso llegaría más tarde que pronto.


-Buenos días, _____(Tn).


Kevin apareció en la puerta y llenó el salón con su maravillosa presencia. Bueno, igual no era tan maravillosa como siempre. Todavía tenía los ojos morados y el golpe de la mandíbula estaba adquiriendo una impresionante tonalidad verdosa.

Pero eso era mejor que una bala en el corazón.


-Kevin -respondió ella-. Me alegro de verte. ¿Qué te trae por Bridgerton House?

Kevin la miró sorprendido.


-¿No estamos comprometidos?


Ella se sonrojó.


-Sí, claro.


-Tenía entendido que los hombres tienen que ir a visitar a sus prometidas. -Se sentó delante de ella-. ¿No dijo nada al respecto lady Whistledown?


-No creo -dijo_____(Tn)-. Pero seguro que mi madre sí.


Los dos se rieron y, por un momento, _____(Tn) creyó que todo volvería a ser como antes pero, cuando las risas desaparecieron, un incómodo silencio se apoderó de la habitación.


-¿Te encuentras mejor de los ojos? -preguntó ella-. No parecen tan hinchados.


-¿De verdad? -Kevin se acercó a un espejo bastante grande-. Yo más bien creo que se han vuelto impresionantemente azules.


-Morados.


Él se inclinó y se miró en un espejo que había en la pared.


-De acuerdo, morados, aunque supongo que sería discutible.


-¿Te duelen?


Kevin sonrió.


-Sólo cuando alguien me da un puñetazo.


-Entonces, intentaré reprimirme -dijo ella, con una sonrisa malvada-. Será difícil, pero lo intentaré.


-Sí -dijo él-. Ya me han dicho varias veces que provoco esa reacción en las mujeres.


____(Tn) sonrió, aliviada. Si podían reírse de eso, seguro que todo volvería a ser como antes.


Kevin se aclaró la garganta.


-Tenía un motivo para venir a verte.


_____(Tn) lo miró, expectante, y esperó a que continuara.


Él sacó del bolsillo una caja de una joyería.


-Esto es para ti.


Se quedó sin respiración cuando cogió la caja de terciopelo.


-¿Estás seguro?


-Creo que los anillos de compromiso suelen ser habituales en esta situación -dijo él.


-Oh. Qué tonta. No me di cuenta...


-¿Que era un anillo de compromiso? ¿Qué pensabas que era?


-No pensaba -admitió ella.


Kevin nunca le había hecho ningún regalo. Se había quedado tan conmovida por el gesto que se había olvidado completamente que le debía un anillo de compromiso.

«Debía». No le gustaba esa palabra, ni siquiera le gustaba pensar en ella. Pero sabía que era lo que debió de pensar Kevin al comprarlo.


Aquello la deprimió un poco.


Se obligó a sonreír.


-¿Es una antigüedad de tu familia?


-¡No! -dijo él, con tanta vehemencia que _____(Tn) parpadeó.


-Oh.


Otro silencio.


Él tosió y dijo:


-Pensé que te gustaría tener algo sólo tuyo. Todas las joyas de la familia Hastings se eligieron para otra persona. Esto lo he elegido yo para ti.


_____(Tn) pensó que no se deshizo allí mismo de puro milagro.


-Eso es muy bonito -dijo, melancólica.


Kevin se removió en el asiento, cosa que no sorprendió a_____(Tn). A los hombres no les gustaba que se hablara de ellos en ese tono.


-¿No vas a abrirlo? -dijo él.


-Sí, sí, claro. -_____(Tn) agitó un poco la cabeza mientras volvía a la realidad-. Qué tonta.


Tenía los ojos vidriosos y, después de parpadear varias veces para aclararse la vista, deshizo el lazo y abrió la caja.


Y sólo pudo decir:


-Dios mío. -E, incluso eso, salió entre suspiros.


En la caja había un aro de oro blanco adornado con una esmeralda tallada que tenía, a cada lado, un perfecto diamante. Era la joya más bonita que había visto en su vida; brillante pero elegante, preciosa pero sin ser opulenta.


-Es preciosa -susurró-. Me encanta.


-¿Seguro? -Kevin se quitó los guantes, se inclinó y lo sacó de la caja-. Porque es tu anillo. Lo vas a tener que llevar tú y debería ir acorde con tus gustos, no con los míos.


_____(Tn) dijo, con la voz un poco temblorosa:


-Obviamente, tenemos los mismos gustos.


Kevin respiro hondo, relajado, y la cogió de la mano. No se había dado cuenta de lo mucho que significaba para él que a _____(Tn) le gustara el anillo hasta ese momento. Odiaba sentirse tan nervioso al estar junto a ella cuando, durante las últimas semanas, habían sido tan buenos amigos. Odiaba que se quedaran callados sin saber qué decir mientras, antes, ella era la única persona con la que nunca había sentido la necesidad de hacer pausas para hablar bien.


Y no es que ahora tuviera ningún problema para hablar. Es que no sabía qué decir.


-¿Me permites? -le preguntó.


_____(Tn) asintió y empezó a quitarse el guante.


Pero Kevin la detuvo y empezó a hacerlo él. Dio un ligero tirón en el extremo de cada dedo y luego, lentamente, le quitó el guante. Fue un gesto tremendamente erótico y una versión abreviada de lo que quería hacer col ella: quitarle todas y cada un de las piezas de ropa que la cubrían.


_____(Tn) respiró acelerada cuando el extremo del guante le rozó los dedos. Aquel sonido hizo que Kevin la deseara todavía más.


Con manos temblorosas, le deslizó el anillo por el dedo hasta su sitio.


-Es perfecto -dijo ella, moviendo la mano de un lado a otro para ver cómo reflejaba la luz.


Sin embargo, Kevin no la soltó. Mientras ella se movía, las dos manos se rozaban, creando un calor muy agradable. Entonces, Kevin se acercó la mano de _____(Tn) a los labios y depositó un casto beso en los nudillos.


-Me alegro -dijo-. Te queda muy bien.


Los labios de _____(Tn) se abrieron y formaron un esbozo de la gran sonrisa que Kevin había aprendido a adorar. A lo mejor fue un esbozo de que todo iría bien entre ellos.


-¿Cómo supiste que me gustaban las esmeraldas? -preguntó ella.


-No lo sabía -dijo él-. Me recordaron a tus ojos.


-A mis... -ladeó la cabeza y la boca dibujó lo que solo podía ser una sonrisa irónica-. Kevin, yo tengo los ojos marrones.


-En gran parte, sí -la corrigió.


_____(Tn) se giró hasta que pudo verse en el mismo espejo que él había usado antes y parpadeó varias veces.


-No -dijo, lentamente, como si hablara con alguien de poco intelecto-. Son marrones.


Él alargó un brazo y le rozó la parte inferior del ojo con un dedo, frotándole las pestañas como en un beso de mariposa.


-Por fuera, no.


Ella lo miró incrédula, aunque un poco esperanzada. Respiró hondo y se levantó.


-Voy a mirarlo mejor.


Kevin observó divertido cómo se levantaba, se acercaba al espejo y se examinaba los ojos. Parpadeó, abrió los ojos y volvió a parpadear


-¡Dios mío! -exclamó-. ¡Nunca lo había visto!


Kevin se levantó y se colocó junto a ella, inclinándose sobre la mesa que había delante del espejo.


-Pronto aprenderás que siempre tengo razón.


Ella le lanzó una mirada sarcástica.


-¿Cómo lo has visto?


Él se encogió de hombros.


-Los he mirado muy de cerca.


-Eres... -decidió no terminar la frase y, en lugar de eso, volvió a mirarse al espejo-.

¿Qué te parece? -dijo-. Tengo los ojos verdes.


-Bueno, yo no diría tanto.


-Hoy -dijo ella-, me niego a creer que sean de otro color que no sea verde.


Kevin sonrió.


-Como quieras.


Ella suspiró.


-Colin siempre me ha dado mucha envidia. Unos ojos tan bonitos desperdiciados en un hombre.


-Estoy seguro de que las damas que se enamoren de él, no estarán de acuerdo con eso.


_____(Tn) le lanzó una sonrisa cómplice.


-Sí, pero ellas no importan, ¿no?


Kevin reprimió una risa.


-Si tú lo dices, no.


-Pronto aprenderás -dijo ella-, que siempre tengo razón.


Esta vez, Kevin sí que soltó una carcajada. No pudo evitarlo. Al final, paró y se dio cuenta de que _____(Tn) estaba callada. Lo estaba mirando con calidez aunque, al mismo tiempo, tenía una sonrisa nostálgica en los labios.


-Ha estado bien -dijo ella, colocando su mano encima de la de Kevin-. Como antes, ¿no te parece?


Él asintió y giró la mano para tomar la de ella y apretarla.


-Volverá a ser así, ¿no? -dijo ella, con los ojos temerosos-. Volveremos a ser como antes, ¿verdad? Todo volverá a ser igual.


-Sí -dijo él, aunque sabía que no era cierto. A lo mejor serían felices, pero nada volvería a ser lo mismo.


Ella sonrió, cerró los ojos y apoyó la cabeza en su hombro.


-Bien.


Kevin miró su imagen reflejada en el espejo un rato. Y casi creyó que sería capaz de hacerla feliz.

 

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Les prometo que ai me tarde toda la vida les subire toda la novela ya que ya esta terminada saludos

 

EL DUQUE 26

Un duelo, un duelo, un duelo. ¿Hay algo más emocionante, más romántico... o más estúpido?

Ha llegado a oídos de esta autora que, a principios de semana, se produjo un duelo en Regent's Park. Como se trata de una actividad ilegal, esta autora no revelará el nombre de los implicados, aunque expresa su más profundo rechazo hacia la violencia.

 

Por supuesto, mientras se publica este acontecimiento, parece que los dos idiotas, me niego a llamarlos caballeros porque eso implicaría cierto nivel de inteligencia, una cualidad que, si alguna vez poseyeron, obviamente olvidaron esa mañana, están sanos y salvos.

 

Una se pregunta si algún ángel sensible y racional les sonrió aquella fatídica mañana.

 

Si fuera así, esta autora cree que ese ángel debería repartir su influencia entre muchos más hombres. Con eso lograríamos una sociedad más pacífica y afable y así mejoraríamos este mundo de un modo inimaginable.

 

REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

19 de mayo de 1813

 

 

Kevin levantó sus devastados ojos y la miró.

-Me casaré contigo -dijo en voz baja-, pero has de saber que...

No pudo terminar la frase porque ella dio un grito y se abalanzó sobre él.

-Kevin, no te arrepentirás -dijo, mucho más relajada. Tenía los ojos empañados de lágrimas, pero estaba rebosante de alegría. Te haré feliz. Te lo prometo. Te haré muy feliz. No te arrepentirás.

-¡Basta! -dijo él, separándola. Aquella alegría desmedida era demasiado para él-. Tienes que escucharme.

La cara de _____(Tn)  adquirió una expresión muy seria.

-Primero escucha lo que tengo que decirte -dijo él-, y luego decide si quieres casarte conmigo.

_____(Tn) se mordió el labio inferior y asintió.

Kevin respiró hondo, aunque estaba temblando. ¿Cómo decírselo? ¿Qué iba a decirle? No podía decirle la vedad. Al menos, no toda. Pero _____(Tn) tenía que entender que... si se casaba con él...

Renunciaría a mucho más de lo que jamás había soñado.

Kevin tenía que darle la oportunidad de rechazarlo. Ella se lo merecía. Tragó saliva porque tenía el sentimiento de culpabilidad a flor de piel. Ella se merecía mucho más que eso, pero eso era todo lo que le podía dar.

-_____(Tn)-dijo, tranquilizándose un poco, como siempre, al pronunciar su nombre-, si te casas conmigo...

Ella dio un paso adelante y levantó la mano, aunque tuvo que esconderla ante la mirada de precaución de Kevin.

-¿Qué pasa? -le susurró ella-. No puede ser tan horrible como...

-No puedo tener hijos.

Ya está. Ya lo había dicho. Y era casi la verdad.

_____(Tn) abrió la boca pero, aparte de eso, su cuerpo no daba ninguna otra señal, de que lo hubiera oído.

Sabía que esas palabras serían brutales, pero no había otra manera de hacerla entrar en razón.

-Si te casas conmigo, nunca tendrás hijos. Nunca podrás tener un niño en los brazos y saber que es fruto del amor. Nunca...

-¿Cómo lo sabes? -lo interrumpió_____(Tn), con una voz natural y extrañamente alta.

-Lo sé.

-Pero...

-No puedo tener hijos -repitió él, cruelmente-. Necesito que lo entiendas.

-De acuerdo.

Le temblaban los labios, como si no estuviera segura de si tenía algo que decir, y le parecía que las pestañas se movían más rápido de lo normal.

Kevin la miró a la cara, aunque no pudo leer las emociones como siempre lo hacía. Normalmente, las expresiones de _____(Tn) eran tan transparentes que podía verle hasta el alma. Pero ahora estaba perdida y helada.

Estaba enfadada, eso sí que lo sabía. Pero no tenía ni idea de lo que iba a decir. Ni idea de cómo iba a reaccionar.

Y Kevin tenía la extraña sensación de que ni ella misma lo sabía.

Se percató de una presencia a su lado y se giró para ver a Anthony, con una mezcla en la cara de rabia y preocupación.

-¿Hay algún problema? -dijo, suavemente, fijando la mirada en la expresión torturada de su hermana.

Antes de que Kevin  respondiera, _____(Tn) dijo:

-No.

Todos los ojos se centraron en ella.

-No habrá ningún duelo -dijo-. El duque y yo nos casamos.

-De acuerdo. -Parecía que Anthony quería reaccionar con mucho más alivio, pero la solemne cara de _____(Tn) mantuvo una cierta quietud en el ambiente-. Se lo diré a los demás -dijo, y se alejó.

Kevin sintió una oleada de algo extraño en los pulmones. Aire. Había estado aguantando la respiración y ni siquiera se había dado cuenta.

Y también sentía algo más. Algo cálido y terrible, algo triunfante y maravilloso. Era emoción, pura y dura, una extraña mezcla de alivio, alegría, deseo y miedo. Y él, que se había pasado gran parte de su vida evitando tales sentimientos, no sabía qué hacer con ellos.

Miró a_____(Tn).

-¿Estás segura? -le preguntó, casi en un suspiro.

Ella asintió, con una cara carente de cualquier tipo de emoción.

-Tú lo vales.

Y se alejó lentamente hacia su caballo.

Y Kevin se quedó allí preguntándose si acababa de subir al cielo o había descendido al más oscuro rincón del infierno.

 

 

***

 

 

_____(Tn) se pasó el resto del día rodeada de su familia. Naturalmente, todos estaban muy emocionados por la noticia de su compromiso. Todos menos sus hermanos mayores, claro, que estaban un poco apagados. Y no los culpaba. Ella también estaba algo apagada. Los acontecimientos de primera hora los había dejado exhaustos.

Se decidió que la boda se celebraría lo antes posible. A Violet la habían informado que habrían podido ver a _____(Tn) besándose con Kevin en los jardines de lady Trowbridge, y aquello bastó para que mandara de inmediato una petición al arzobispo solicitando una licencia especial.

Luego, Violet se sumergió en un torbellino de preparativos; dijo que sólo porque fuera a ser una boda íntima no tenía por qué ser austera.

Eloise, Francesca y Hyacinth, tremendamente emocionadas ante la perspectiva de vestirse de damas de honor, bombardearon a su hermana a preguntas. ¿Cómo se le había declarado Kevin? ¿Se había puesto de rodillas? ¿De qué color llevaría el vestido? ¿Cuándo iba a darle el anillo Kevin?

_____(Tn) intentó responder, pero no podía concentrarse en eso y, cuando cayó la noche, sus respuestas se habían reducido a monosílabos. Al final, cuando Hyacinth le preguntó qué rosas quería para el ramo y _____(Tn) respondió «Tres», sus hermanas se dieron por vencidas y la dejaron sola.

El alcance de sus acciones la había dejado sin palabras. Había salvado la vida de un hombre. Se había comprometido en matrimonio con el hombre que adoraba. Y había accedido a una vida sin hijos.

Todo en un mismo día.

Si rió, un poco desesperada. Se preguntó qué haría al día siguiente.

Pensaba que ojalá pudiera saber qué le había pasado por la cabeza en esos últimos momentos antes de girarse hacia Anthony y decirle que no habría ningún duelo pero, honestamente, no creía que pudiera recordarlo. Fuera lo que fuera, no fueron palabras, frases o pensamientos conscientes. Fue como si estuviera rodeada de color. Rojos y amarillos con un toque anaranjado donde se encontraban. Puro sentimiento e instinto. No hubo razón ni lógica.

Y de algún modo, mientras todas esas sensaciones se apoderaban de ella, supo lo que tenía que hacer. Podía vivir sin los hijos que todavía no habían nacido, pero no podía vivir sin Kevin. Los hijos eran amorfos, seres desconocidos que no podía ver ni tocar.

Kevin, en cambio, era real y estaba allí. Sabía qué se sentía al acariciarle la mejilla y al reír delante de él. Conocía el dulce sabor de sus besos y el gesto irónico de su sonrisa.

Y lo quería.

Y, aunque apenas se atrevía a pensarlo, quizá Kevin estaba equivocado. Quizá sí que podía tener hijos. Quizás un médico incompetente había fallado en el diagnóstico o quizá Dios estaba esperando el momento adecuado para materializar un milagro. Seguramente, no podría tener una familia como la suya, pero con un solo hijo ya se sentiría completa.

A Kevin no le mencionaría nada de esto. Si creía que todavía albergaba alguna esperanza de tener hijos, no se casaría con ella. Estaba segura. Le había costado mucho ser tan brutalmente sincero. No le hubiera permitido tomar una decisión sin antes saber todas las consecuencias.

-¿_____(Tn)?

_____(Tn), que estaba sentada en el sofá del salón, levantó la mirada y vio a su madre observándola con cara de preocupación.

Violet se sentó a su lado.

-Pensaba que estarías más contenta. Sé lo mucho que quieres a Kevin.

_____(Tn) miró a su madre muy sorprendida.

-No es difícil adivinarlo -le dijo Violet-. Es un buen hombre. Has sabido escoger.

_____(Tn) esbozó una sonrisa. Era cierto, había sabido escoger. Y sería muy feliz en su matrimonio. Si Dios no los bendecía con un hijo... bueno, a lo mejor ella también era estéril. Sabía de varios matrimonios que nunca habían tenido hijos y dudaba que ninguno de ellos lo supiera antes de pronunciar sus votos matrimoniales. Además, con siete hermanos, seguro que no le faltarían sobrinos y sobrinas con los que jugar.

Era mejor vivir con el hombre que quería que tener hijos con uno al que no quisiera.

-¿Por qué no te acuestas un rato? -dijo Violet-. Pareces muy cansada. No me gusta verte con esas ojeras en la cara.

_____(Tn) asintió y se puso de pie. Seguro que su madre tenía razón. Necesitaba dormir.

-Seguro que me sentiré mejor dentro de un par de horas -dijo, bostezando.

Violet se levantó y la cogió del brazo.

-No creo que puedas llegar a tu habitación sola -dijo, sonriendo mientras acompañaba a _____(Tn) por la escalera-. Y, sinceramente, dudo que te veamos dentro de un par de horas. Daré órdenes explícitas a todos que nadie te moleste hasta mañana por la mañana.

_____(Tn) asintió, casi dormida.

-De acuerdo -murmuró, entrando en su habitación-. Mañana está bien.

Violet la tendió en la cama y le quitó los zapatos, pero nada más.

-Tendrás que dormir con esta ropa -dijo y le dio un suave beso en la frente-. No podría moverte lo suficiente como para quitártela.

La respuesta de _____(Tn) fue un resoplido.

 

 

Kevin también estaba agotado. No sucedía cada día que un hombre se resignara a morir. Y que luego lo salvara, ¡y se comprometiera!, con la mujer con la que había soñado las dos últimas semanas.

Si no tuviera los dos ojos morados y un buen golpe en la mandíbula, creería que lo había soñado.

¿ _____(Tn)  se daba cuenta de lo que había hecho? ¿A lo que estaba renunciando? Era una chica sensata y poco dada a soñar despierta, así que era bastante improbable que hubiera aceptado casarse con él sin haber contemplado todas las consecuencias.

Sin embargo, había tomado la decisión en un minuto. ¿Cómo podía haberlo pensado todo en tan sólo un minuto?

A menos que estuviera enamorada de él. ¿Renunciaría al sueño de formar una familia por amor?

O, a lo mejor, lo hacía por culpabilidad. Si él hubiera muerto en ese duelo, estaba seguro de que _____(Tn) pensaría que había sido culpa suya. Demonios, _____(Tn) le gustaba. Era una de las personas más extraordinarias que había conocido. No creía que pudiera vivir con su muerte en su conciencia. A lo mejor, ella sentía lo mismo respecto a él.

Sin embargo, fueran cuales fueran sus motivos, la verdad es que el próximo sábado -lady Bridgerton ya le había enviado una nota comunicándole que no sería un noviazgo largo- estaría unido a _____(Tn) para siempre.

Y ella a él.

Ahora ya no había marcha atrás. _____(Tn) nunca se echaría atrás a estas alturas, y él tampoco. Y, para sorpresa de él, aquella realidad casi fatalista lo hacía sentirse...

Bien.

_____(Tn) sería suya. Ella ya conocía sus defectos, sabía lo que no podría darle y, aún así, lo había escogido a él.

Aquello le abrigaba el corazón más de lo que hubiera creído nunca.

-¿Señor?

Kevin  levantó la mirada desde el sillón del despacho donde estaba hundido. No es que necesitara hacerlo, porque ya sabía que era su mayordomo.

-¿Sí, Jeffries?

-Lord Bridgerton ha venido a verle. ¿Quiere que le diga que no está en casa?

Kevin se levantó, casi sin fuerzas.

-No te creerá.

Jeffries asintió.

-Muy bien, señor-. Dio tres pasos y se giró-. ¿Está seguro de que quiere recibir a alguien? Parece un poco... eh... indispuesto.

-Si te refieres a los ojos morados, lord Bridgerton es el responsable del más grande.

Jeffries parpadeó como un búho.

-¿El más grande, señor?

Kevin esbozó una media sonrisa. No era sencillo. Le dolía mucho la cara.

-Me doy cuenta de que es difícil ver la diferencia, pero el ojo derecho está un poco peor que el izquierdo.

Jeffries se inclinó un poco, curioso.

-Confía en mí.

El mayordomo recuperó su postura.

-Por supuesto. ¿Quiere que lleve a lord Bridgerton al salón?

-No, hazlo pasar aquí -y ante el claro nerviosismo de Jeffries, Kevin dijo-: Y no tienes que preocuparte por mi seguridad. No creo que, a estas alturas, lord Bridgerton vaya a darme otro puñetazo. Aunque creo que le costaría un poco encontrar alguna parte ilesa dónde dármelo.

Jeffries abrió los ojos y se fue.

Al cabo de un momento, Anthony Bridgerton entró por la puerta. Miró a Kevin y le dijo:

-Estás horrible.

Kevin arqueó una ceja, algo no demasiado sencillo dado su estado.

-¿Y te sorprende?

Anthony se rió. Fue un sonido algo triste y apagado, pero todavía conservaba la esencia de aquel viejo amigo que fue. Una sombra de su vieja amistad. Le sorprendió lo agradecido que estaba por eso.

Anthony le señaló los ojos.

-¿Cuál es el mío?

-El derecho -respondió Kevin, cubriéndoselo con la mano-._____(Tn) pega bastante fuerte para ser chica, pero no es tan fuerte y grande como tú.

-Aún así -dijo Anthony, acercándose para observar el «regalo» de su hermana-, ha hecho un buen trabajo.

-Deberías estar orgulloso de ella -gruñó Kevin-. Me duele mucho.

-Mejor.

Entonces se quedaron en silencio, con tantas cosas que decirse y sin saber por dónde empezar.

-Nunca quise que las cosas fueran así -dijo Anthony, al final.

-Yo tampoco.

Anthony se inclinó sobre la mesa de Kevin, y éste se movió incómodo en el sillón.

-No fue fácil para mí dejar que la cortejaras.

-Sabías que no era real.

-Tú lo hiciste real ayer por la noche.

¿Qué podía decir? ¿Que la seductora había sido ella y no él? ¿Que había sido ella la que había insistido en salir a la terraza y adentrarse en el jardín? Nada de eso importaba. Él era mucho más experimentado que ella. Debería haberla detenido.

No dijo nada.

-Espero que podamos olvidarnos de esto -dijo Anthony.

-Seguro que a _____(Tn) le gustaría mucho.

Anthony entrecerró los ojos.

-¿Y ahora tu principal objetivo en la vida es cumplir sus deseos?

«Todos menos uno -pensó Kevin-. Todos menos el que realmente importa.»

-Ya sabes que haré todo lo que esté en mi mano para hacerla feliz -dijo, pausadamente.

Anthony asintió.

-Si le haces daño...

-Nunca le haré daño -dijo Kevin, con los ojos brillantes.

Anthony lo miró larga y fijamente.

-Estaba dispuesto a matarte por deshonrarla. Si le rompes el corazón, te garantizo que nunca más encontrarás la paz mientras vivas. Y no será mucho, te lo prometo.

-¿Lo suficiente para provocarme un dolor insoportable? -preguntó Kevin, suavemente.

-Exacto.

Kevin asintió. A pesar de que Anthony le estaba jurando torturarlo y matarlo, Kevin no podía evitar respetarlo por eso. La devoción hacia una hermana era de lo más honroso.

Kevin se preguntó si Anthony vería algo en él que nadie más veía. Se conocían desde hacía mucho tiempo. ¿Podría Anthony adivinar algo de lo que escondía en los más oscuros rincones de su alma? ¿La angustia y la furia que tanto intentaba esconder?

Y si lo hacía, ¿era por eso que estaba tan preocupado por su hermana?

-Te doy mi palabra -dijo-, que haré todo lo que esté a mi alcance para que _____(Tn) esté segura y feliz.

Anthony asintió brevemente.

-Más te vale -se separó de la mesa y se dirigió hacia la puerta-. Porque si no, esta vez nadie podrá salvarte.

Se marchó.

Kevin hizo una mueca y se hundió en la butaca. ¿Desde cuándo su vida era tan complicada? ¿Desde cuándo los amigos eran enemigos y los flirteos se convertían en lujuria?

¿Y qué iba a hacer con_____(Tn)? No quería hacerle daño; en realidad, no podía soportar hacerle daño y, a pesar de todo, estaba destinado a hacérselo casándose con ella. La deseaba, suspiraba por el día que pudiera tenerla debajo de su cuerpo y pudiera penetrarla lentamente hasta que ella gritara su nombre...

Se estremeció. Esos pensamientos no podían ser buenos para la salud.

-¿Señor?

Jeffries otra vez. Kevin estaba demasiado cansado para levantar la mirada, así que se limitó a hacer un gesto con la mano.

-Quizás le gustaría retirarse a su dormitorio, señor.

Kevin miró el reloj, pero sólo porque no tenía que mover la cabeza para hacerlo. Apenas eran las siete de la tarde. Todavía era temprano para acostarse.

-Es temprano -dijo.

-Sí -dijo el mayordomo-, pero pensaba que quizá querría descansar.

Kevin cerró los ojos. Jeffries tenía razón. A lo mejor, lo que necesitaba era descansar en su colchón de plumas y sábanas de hilo. Podría irse a su habitación donde seguramente pasaría una noche sin ver a ningún Bridgerton.

En su estado, podría dormir varios días seguidos.

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aqui les dejo un cap mas por si aguien sigue leyendo la nove saludos si aun sexiste alguien seguire subiendo jajaj

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Acerca de Mi

Hola!!! a todas les dejo mi correo es   kevin_pj@live.com es guion bajo kevin_pj  me llamo alicia, pero prefiero que me digan alis, ali, alice, me encanta tener amigas que amen a los Jonas y conocer los distintos pensamientos que hay por la vida.

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