MARATON
CAPITULO 28 Y 29
Cap 28
El día siguiente por la noche, la última noche de _____(Tn) como señorita Bridgerton, Violet llamó a su puerta.
_____(Tn) estaba sentada en su cama, con recuerdos de su infancia repartidos encima de la colcha.
-¡Pasa! -dijo.
Violet asomó la cabeza, con una extraña sonrisa dibujada en los labios.
-_____(Tn) -dijo, algo preocupada-. ¿Tienes un momento?
_____(Tn) miró a su madre, inquieta.
-Claro.
Se levantó mientras su madre entraba en su habitación. La piel de Violet iba en total consonancia con el color amarillo del vestido.
-¿Estás bien, mamá? -le preguntó_____(Tn)-. Pareces mareada.
-Estoy bien. Es que... -Violet se aclaró la garganta y se armó de valor-. Ha llegado la hora de que hablemos.
-Oh -dijo_____(Tn) , entre suspiros, con el corazón acelerado.
Llevaba tiempo esperándolo. Todas sus amigas le habían dicho que la noche antes de casarte, tu madre te revelaba todos los secretos del matrimonio. En el último momento, las madres aceptaban a las hijas en el club de las mujeres y les confesaban todas las deliciosas verdades que tan escrupulosamente callaban frente a los oídos de las chicas solteras. Algunas de sus amigas ya se habían casado y _____(Tn) y las demás habían intentado que les dijeran lo que nadie más les decía, pero las jóvenes señoras casadas sólo reían y les decían: «Pronto lo descubriréis».
Pronto era ahora, y _____(Tn) estaba impaciente.
En cambio, Violet, parecía que fuera a devolver la cena de los últimos días en cualquier momento.
_____(Tn) dio unos golpecitos en la cama.
-¿Quieres sentarte aquí, mamá?
Violet parpadeó, distraída.
-Sí, sí, perfecto. -Se sentó, aunque casi en el límite del colchón. No parecía
demasiado cómoda.
_____(Tn) decidió apiadarse de ella y empezar la conversación.
-¿Es sobre el matrimonio? -preguntó.
El movimiento de cabeza de Violet fue casi imperceptible.
_____(Tn) hizo un esfuerzo para reprimir el tono de fascinación escondido.
-¿La noche de bodas?
Esta vez, Violet consiguió mover la barbilla arriba y abajo un par de centímetros.
-No sé muy bien cómo decirte esto. Es algo muy indiscreto e íntimo.
_____(Tn) intentó tener paciencia. Seguro que, tarde o temprano, su madre iría al
grano.
-Verás -dijo Violet, titubeante-, hay cosas que debes saber. Cosas que sucederán
mañana por la noche. Cosas -tosió-, que implican a tu marido.
_____(Tn) se inclinó, con los ojos muy abiertos.
Violet se echó hacia atrás, claramente incómoda con el interés de_____(Tn) .
-Verás, tu marido... es decir, Kevin, claro... porque él va a ser tu marido...
Como Violet parecía no ir a ningún sitio, _____(Tn) la interrumpió.
-Sí, Kevin será mi marido.
Violet hizo una mueca; sus ojos azules miraban hacia todas partes menos a su hija.
-Esto es muy difícil para mí.
-Ya lo veo -dijo_____(Tn).
Violet respiró hondo y se sentó mejor, con la espalda recta.
-En tu noche de bodas -dijo-, tu marido esperará que cumplas con tu deber
matrimonial.
Aquello no era nada que _____(Tn) no supiera antes.
-Tendrás que consumar tu matrimonio.
-Claro -dijo_____(Tn).
-Él se acostará contigo.
_____(Tn) asintió. Eso también lo sabía.
-Y te hará... -Violet buscaba la palabra agitando las manos en el aire-, cosas
íntimas.
_____(Tn) abrió ligeramente la boca. Por fin la cosa se ponía interesante.
-He venido a decirte -dijo Violet, con una voz un poco más brusca-, que el deber
matrimonial no tiene por qué ser doloroso.
Pero ¿qué era?
Violet tenía las mejillas ardiendo.
-Sé que a algunas mujeres el, eh, acto les parece algo desagradable, pero...
-¿De verdad? -preguntó_____(Tn), curiosa-. Entonces, ¿por qué veo tantas doncellas irse a solas con los lacayos?
Inmediatamente, a Violet le salió la vena de propietaria de una casa.
-¿Qué doncellas hacen eso?
-No intentes cambiar de tema -le advirtió_____(Tn)-. Llevo toda la semana
esperando esto.
Su madre se quedó sin respiración un momento.
-¿De verdad?
La mirada de _____(Tn) decía: «¿qué esperabas?».
-Por supuesto.
Violet suspiró y dijo:
-¿Qué estaba diciendo?
-Me estabas explicando que a algunas mujeres les parece desagradable realizar el
deber matrimonial.
-Exacto. Bien.
_____(Tn) miró las manos de su madre y vio que casi había destrozado el pañuelo.
-Lo que quiero que sepas -dijo Violet, muy deprisa, como si quisiera acabar con eso
cuanto antes-, es que no tiene por qué serlo. Si dos personas se quieren... y creo
que el duque te quiere mucho...
-Y yo a él -añadió_____(Tn).
-Claro. Claro. Bien, verás, como los dos os queréis, posiblemente será un momento
muy bonito y especial. -Violet empezó a moverse hacia los pies de la cama-. Y no
debes estar nerviosa. Estoy segura de que el duque será un caballero.
_____(Tn) se acordó del beso de Kevin y pensó que «caballero» no era la primera
palabra que le venía a la cabeza.
-Pero...
De repente, Violet se levantó.
-Muy bien. Buenas noches. Eso es lo que quería decirte.
-¿Eso es todo?
Violet se fue hacia la puerta.
-Eh, sí -parpadeó, sintiéndose culpable-. ¿Esperabas algo más?
-¡Sí! -_____(Tn) corrió detrás de su madre y se colocó delante de la puerta para que
no pudiera escapar-. ¡No puedes irte sin explicarme algo más!
Violet miró a la ventana desesperadamente. _____(Tn) agradeció que su habitación
estuviera en el segundo piso, si no habría jurado que su madre habría saltado por
ella.
-_____(Tn) -dijo Violet, con la voz apagada.
-Pero ¿qué hago?
-Tu marido lo sabrá -dijo Violet.
-Mamá, no quiero hacer el ridículo.
Violet hizo una mueca.
-No lo harás. Confía en mí. Los hombres son...
_____(Tn) se agarró con fuerza a esa frase inacabada.
-¿Los hombres son qué? ¿Qué, mamá? ¿Qué ibas a decir?
A estas alturas, Violet estaba totalmente colorada y tenía el cuello y las orejas
sonrosados.
-Los hombres son muy fáciles de complacer -dijo-. No quedará decepcionado.
-Pero...
-¡Pero ya basta! -dijo Violet, firmemente-. Ya te he dicho lo que mi madre me dijo a
mí. No te pongas nerviosa y haz lo suficiente como para quedarte en estado.
_____(Tn) se quedó boquiabierta.
-¿Qué?
Violet estaba muy nerviosa.
-¿He olvidado esa parte?
-¡Mamá!
-Está bien. Tu deber matrimonial, eh, la consumación, eh, es cómo se hacen los
hijos.
_____(Tn) se apoyó en la pared.
-O sea, que tú lo hiciste ocho veces.
-¡No!
_____(Tn) parpadeó, confundida. Las explicaciones de su madre eran muy vagas y
todavía seguía sin saber qué era eso del deber matrimonial.
-Pero ¿no se supone que, para tener ocho hijos, tendrías que haberlo hecho ocho
veces?
Violet empezó a abanicarse con furia.
-Sí. ¡No! _____(Tn), esto es muy personal.
-Pero ¿cómo pudiste tener ocho hijos si...?
-Lo hice más de ocho veces -dijo Violet, con una cara como si quisiera que la tierra
la tragara en ese mismo instante.
_____(Tn) miró a su madre, incrédula.
-¿De verdad?
-A veces -dijo Violet, casi sin mover los labios y sin levantar la mirada del suelo-, la
gente lo hace sólo porque quiere.
_____(Tn) abrió los ojos como platos.
-¿A sí?
-Eh... Sí.
-¿Cómo cuando un hombre y una mujer se besan?
-Sí, exacto -dijo Violet, respirando aliviada-. Es muy parecido a... -Entrecerró los ojos
y recuperó el tono de voz normal-._____(Tn), ¿has besado al duque?
_____(Tn)palideció.
-A lo mejor -susurró.
Violet agitó el dedo índice delante de su hija.
-Daphne Bridgerton, no puedo creerme que hayas hecho algo así. ¡Sabes que te
advertí que no debías permitir que los hombres se tomaran esas libertades!
-Ahora ya no importa. Voy a casarme con él.
-Aún así... -Violet suspiró-. No importa. Tienes razón. Vas a casarte, y con un duque
nada menos; si te besó, bueno, era de esperar.
_____(Tn) se quedó mirando a su madre. Mantener aquel tipo de conversaciones
no iba para nada con ella.
-Bueno -dijo Violet-, si ya no tienes más preguntas, te dejaré con tus, eh... -Miró
todas las cosas que _____(Tn) tenía encima de la cama-. Con lo que estabas
haciendo.
-¡Pero sí que tengo más preguntas!
Sin embargo, Violet ya estaba en la puerta.
Y_____(Tn) , por muchas ganas que tuviera de descubrir los secretos del deber
matrimonial, no estaba dispuesta a hacerlo en le pasillo delante de toda la familia y
los sirvientes.
Además, la charla con su madre la había dejado algo preocupada. Violet le había
dicho que el acto matrimonial era un requisito indispensable para tener hijos. Si
Kevin no podía tener hijos, ¿querría decir que tampoco podrían realizar las
intimidades de las que le había hablado su madre?
Y, maldita sea, ¿en qué consistían esas intimidades? _____(Tn) sospechaba que
tenían que ver con los besos, porque la sociedad hacía especial hincapié en que las
chicas jóvenes guardaran sus labios puros y castos. Y también, pensó,
sonrojándose al recordar la noche en el jardín con Kevin, debían estar relacionadas
con los pechos de una mujer.
_____(Tn) hizo una mueca. Su madre prácticamente le había ordenado que no
estuviera nerviosa, pero era imposible no estarlo, no cuando iba a firmar ese
contrato sin tener ni idea de cómo llevar a cabo sus deberes.
¿Y Kevin? Si no podía consumar el matrimonio, ¿sería un matrimonio de verdad?
Aquello era suficiente para hacer de _____(Tn) una novia muy inquieta.
Al final, recordó muy pocos detalles del día de la boda. Vio las lágrimas en los ojos
de su madre, que le resbalaron por las mejillas, y recordó la voz ronca de Anthony
cuando la entregó a Kevin. Hyacinth esparció les pétalos de rosa demasiado
deprisa y, cuando llegó al altar, ya no le quedaban. Gregory estornudó tres veces
antes de pronunciar los votos.
Y recordó la cara de concentración de Kevin mientras repetía sus votos. Pronunció
cada sílaba lenta y cuidadosamente. Los ojos le ardían y hablaba en voz baja, pero
sincera. A _____(Tn) le pareció que no había otra cosa más importante que las
palabras que Kevin pronunció delante del arzobispo.
Se tranquilizó pensando que ningún hombre que pronunciara sus votos tan de
corazón podía plantearse el matrimonio como una mera conveniencia.
«Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.»
_____(Tn) se estremeció, lo que la obligó a balancearse ligeramente. En unos
momentos, pertenecería a ese hombre para siempre.
Kevin se giró y la miró fijamente, preguntándole con los ojos: «¿Estás bien?»
Ella asintió, un movimiento de barbilla tan discreto que sólo él lo vio. _____(Tn) vio
un brillo especial en sus ojos... ¿Podía ser alivio?
«Yo os declaro...»
Gregory estornudó por cuarta, quinta y sexta vez, obligando al arzobispo a hacer una
pausa antes del «marido y mujer». _____(Tn) sintió una oleada de felicidad
apoderarse de ella. Sin embargo, apretó los labios e intento mantener la
compostura. Al fin y al cabo, el matrimonio era una institución solemne y no debía
ser tomada a broma.
Miró a Kevin y vio que él la estaba mirando de una forma muy extraña. Tenía sus
pálidos ojos verdes fijos en su boca y la comisura de los labios le temblaba.
_____(Tn) sintió que no podría reprimir mucho más esa oleada de felicidad.
«Puedes besar a la novia.»
Kevin la cogió con desesperación y la besó con tanto ímpetu que los presentes
exclamaron sorprendidos.
Y entonces, los dos pares de labios, los del novio y los de la novia, empezaron a reír,
aunque seguían mezclados.
Violet Bridgerton dijo que había sido el beso más extraño que jamás había visto.
Gregory Bridgerton, cuando dejó de estornudar, dijo que había sido asqueroso.
El arzobispo, que ya empezaba a ser mayor, se quedó perplejo.
Sin embargo, Hyacinth Bridgerton que, a los diez años, no debería saber nada de
besos parpadeó y dijo:
-Creo que ha sido muy bonito. Si ahora se ríen, posiblemente se reirán siempre. -Se
giró a su madre-. Eso es algo bueno, ¿no?
Violet cogió la mano de su hija pequeña y la apretó.
-La risa siempre es bonita, Hyacinth. Gracias por recordárnoslo.
Y así empezó a correr el rumor que los nuevos duques de Hastings eran la pareja
más feliz y enamorada que se habían casado en años. Después de todo, ¿quién recordaba una boda con tantas risas?
CAPITULO 29
Nos han dicho que la boda del duque de Hastings con la antigua señorita Bridgerton, aunque fue íntima, fue muy festiva. La señorita Hyacinth Bridgerton (de diez años) le confesó a la señorita Felicity Featherington (también de diez años) que el novio y la novia no dejaron de reír en toda la ceremonia. La señorita Felicity se lo dijo a su madre y ésta, a todo el mundo.
Esta autora confiará en la palabra de la señorita Hyacinth, ya que no recibió una invitación para acudir al feliz acontecimiento.
REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,
24 de mayo de 1813
No habría viaje de novios. Después de todo, no habían tenido demasiado tiempo para preparar la boda. En lugar de eso, Kevin lo había arreglado todo para que pasaran algunas semanas en Clyvedon Castle, el feudo ancestral de los Basset. A _____(Tn) le pareció bien porque se moría de ganas de escaparse de Londres y de los escrutiñadores ojos y oídos de la sociedad inglesa.
Además, tenía mucha curiosidad por conocer el lugar donde se había criado Kevin.
Se lo imaginó de pequeño. ¿Había sido tan irrefrenable como era con ella? ¿O había sido un niño tranquilo y reservado como se mostraba delante de los demás?
El nuevo matrimonio salió de Bridgerton House entre vítores y abrazos, y Kevin ayudó a _____(Tn) a subir al carruaje. A pesar de que era verano, el aire era fresco y Kevin le cubrió las piernas con una manta. _____(Tn) se rió.
-¿No te parece excesivo? -dijo-. No creo que coja frío. Hasta tu casa hay muy poco trayecto.
Él la miró, extrañado.
-Nos vamos a Clyvedon.
-¿Esta noche?
_____(Tn) no pudo ocultar su sorpresa. Creía que partirían al día siguiente.
Clyvedon estaba cerca de Hastings, en la costa sureste de Inglaterra. Además, ya
era bien entrada la tarde y eso quería decir que llegarían al castillo de madrugada.
No era la noche de bodas que _____(Tn) había imaginado.
-¿No sería mejor pasar esta noche en Londres y viajar mañana a Clyvedon? -
preguntó.
-Ya está todo arreglado -dijo él.
-Ah... está bien -dijo_____(Tn), haciendo esfuerzos para esconder su decepción.
Estuvo callada durante un buen rato, mientras el carruaje se ponía en movimiento.
Cuando llegaron a la esquina de Park Lane, preguntó-. ¿Pararemos en alguna
posada?
-Claro -respondió Kevin-. Tendremos que cenar. No estaría bien hacerte pasar
hambre en nuestro primer día de casados, ¿no crees?
-¿Y pasaremos la noche en la posada? -insistió ella.
-No, iremos... -Kevin cerró la boca y luego relajó la expresión. Se giró hacia ella y la
miró con una cara muy tierna-. Soy un bruto, ¿verdad?
Ella se sonrojó. Siempre que la miraba así, se sonrojaba.
-No, no, es que me sorprendió que...
-No, tienes razón. Pasaremos la noche en la posada. Conozco una que está
bastante bien y nos queda a medio camino. Tienen comida caliente y las camas
están limpias. -Le tocó la barbilla-. No abusaré de ti obligándote a hacer todo el viaje
hasta Clyvedon en un día.
-No es que no pueda aguantarlo -dijo, sonrojándose todavía más por las palabras
que iba a pronunciar-. Es que nos acabamos de casar y, si no nos paramos en una
posada, tendremos que pasar la noche en el carruaje, y...
-No digas más -dijo él, colocándole un dedo sobre los labios.
_____(Tn) asintió, agradecida. No le apetecía hablar de su noche de bodas así.
Además, parecía que lo propio era que fuera el hombre el que sacara el tema.
Después de todo, de los dos, Kevin era el experto.
Ella no podía ser más inexperta en ese tema. Su madre, entre todo el rollo del hilo y
la aguja, no le había dicho nada. Bueno, excepto lo de engendrar a los hijos, y en
eso tampoco entró en detalles. Sin embargo, por otro lado, quizás...
_____(Tn) contuvo la respiración. ¿Y si Kevin no podía... o si no quería?
No, decidió, Kevin quería. Es más, la quería a ella. No se había imaginado el fuego
en sus ojos y los latidos acelerados de su corazón aquella noche en el jardín.
Miró por la ventana, observando cómo Londres se difuminaba entre el paisaje. Una
mujer podría volverse loca si se obsesionaba con esas cosas. Iba a sacárselo de la
cabeza. Nunca más pensaría en eso.
Bueno, al menos hasta la noche.
Su noche de bodas.
Esa idea la hizo estremecer.
Kevin miró a _____(Tn), su mujer, se recordó, aunque todavía le costaba creérselo.
Nunca había planeado tener una mujer. En realidad, había planeado no tener
ninguna. Pero allí estaba, con _____(Tn) Bridgerton... no, _____(Tn) Jonas Miller.
Era la duquesa de Hastings, eso es lo que era.
Posiblemente, eso era lo más raro de todo. Su ducado no había tenido nunca una
duquesa. Y el título sonaba extraño, viejo.
Kevin suspiró y se deleitó observando el perfil de_____(Tn). Entonces, frunció el
ceño.
-¿Tienes frío? -preguntó.
Estaba temblando.
_____(Tn) tenía los labios separados, así que Kevin vio cómo la lengua subía hasta
el paladar para pronunciar una N, pero rectificó y dijo:
-Sí. Bueno, sólo un poco. No tienes que...
Kevin la arropó con la manta un poco más, preguntándose por qué iba a mentirle en
algo tan trivial como eso.
-Ha sido un día muy largo -dijo, y no porque lo sintiera aunque, cuando se paró a
pensarlo, sí que había sido un día muy largo, sino porque le pareció lo más
adecuado en ese momento.
Había estado pensando mucho en lo más apropiado en cada momento. Intentaría
ser un buen marido. Era lo mínimo que ella se merecía. Había muchas cosas que,
desgraciadamente, no podría darle como, por ejemplo, una felicidad plena, pero
haría lo posible para que estuviera segura, protegida y fuera relativamente feliz.
Lo había elegido a él, se recordó. Incluso después de saber que no podría darle
hijos, lo había elegido. Lo menos que podía hacer por ella era ser un buen marido.
-Lo he disfrutado -dijo ella, suavemente.
Kevin parpadeó y la miró, sorprendido.
-¿Cómo dices?
Ella esbozó una sonrisa. Una sonrisa que Kevin quisiera contemplar eternamente,
cálida y divertida pero con cierta picardía. Hizo que la entrepierna de Kevin ardiera de
deseo, y lo único que podía hacer para concentrarse en sus palabras era
contemplarla.
-Has dicho que había sido un día muy largo. Y yo he dicho que lo he disfrutado.
Él la miró sin decir nada.
La cara de _____(Tn) se torció con una frustración tan encantadora que Kevin notó
una sonrisa a punto de aparecer en sus labios.
-Tú has dicho que había sido un día muy largo -repitió ella-. Y yo he dicho que lo he
disfrutado. -Cuando él siguió sin decir nada, ella resopló y añadió-: A lo mejor lo
entiendes mejor si te digo que las palabras «Sí» y «Pero» estaban implícitas. Síiiiii,
pero lo he disfrutado.
-Entiendo -dijo él, con toda la solemnidad que pudo.
-Me temo que entiendes muchas cosas -dijo ella-, pero que ignoras la mitad, como
mínimo.
Él arqueó una ceja, lo que hizo que ella mostrara su descontento, lo que hizo que él
quisiera besarla.
Cualquier cosa hacía que quisiera besarla.
En realidad, empezaba a ser bastante doloroso.
-Deberíamos estar en la posada cuando anochezca -dijo él, muy resuelto, como si
estuviera hablando de negocios y aquello pudiera relajar la tensión.
Obviamente, no fue así. Lo único que consiguió fue recordarle que había retrasado
la noche de bodas un día. Un día de deseo, de necesidad, de tener que soportar
que su cuerpo la pidiera a gritos. Pero estaría loco si la hiciera suya en una pensión
de carretera, por muy limpia y aseada que estuviera.
_____(Tn) se merecía algo mejor. Sería su primera y única noche de bodas, y él
quería que fuera perfecta.
Ella lo miró, sorprendida por el repentino cambio de tema.
-Me alegro.
-Las carreteras no son muy seguras de noche -añadió él, intentando pasar por alto
que era él el que pretendía hacer todo el camino hasta Clyvedon de noche.
-No -dijo ella.
-Y tendremos hambre.
-Sí -dijo ella, algo desconcertada por la obsesión de Kevin con la parada en la
posada.
Kevin no podía culparla, pero discutía hasta la saciedad sobre la parada o la cogía y
la tomaba allí mismo.
Y aquello no era una opción.
Así que dijo:
-La comida es muy buena.
Ella parpadeó y dijo:
-Ya lo has dicho.
-Cierto -dijo él, y tosió-. Creo que voy a dormir un rato.
Ella abrió los ojos y, en realidad, adelantó toda la cara cuando preguntó:
-¿Ahora?
Kevin asintió.
-Parece que me repito pero ya te he dicho, como tú muy bien me has recordado, que
ha sido un día muy largo.
-Es verdad. -Lo observó, curiosa, cómo intentaba encontrar la mejor postura. Y al
final le preguntó-: ¿Estás seguro de que vas a poder dormir con el carruaje en
marcha? ¿No te molesta el traqueteo?
Él se encogió de hombros.
-Soy capaz de dormirme donde sea. Es algo que aprendí en mis viajes.
-Pues es una suerte -murmuró ella.
-Y que lo digas -asintió él.
Entonces, cerró los ojos y, durante casi tres horas, hizo ver que dormía.
* * *
_____(Tn) lo miraba. Fijamente. No estaba durmiendo. Con siete hermanos, se sabía de memoria todos los trucos y Kevin no estaba dormido.
Respiraba muy tranquilo y emitía los sonidos exactos de cuando uno duerme.
Pero _____(Tn) se la sabía larga.
Cada vez que se movía, hacía un ruido inesperado o respiraba demasiado fuerte,
Kevin movía la barbilla. Era casi imperceptible, pero lo hacía. Y cuando bostezaba y
respiraba, veía cómo Kevin movía las pupilas debajo de los párpados cerrados.
Sin embargo, era de admirar porque había conseguido mantener la farsa más de
dos horas.
Ella no duraba más de veinte minutos.
_____(Tn) pensó que si quería hacerse el dormido, ella no iba a molestarlo; Dios la
libre de interrumpir tan maravillosa interpretación.
Con un último y sonoro bostezo, solo para verlo mover las pupilas, se giró hacia la
ventana y descorrió la cortina de terciopelo para poder ver el paisaje. El sol estaba
rojizo sobre el horizonte, con un tercio todavía asomándose a la tierra.
Si Kevin había acertado en la estimación del tiempo hasta la posada, y tenía la
sensación de que así era, ya que a los que les gustaban las matemáticas siempre
acertaban en esas cosas, deberían estar a mitad de camino de Clyvedon y bastante
cerca de la posada.
Cerca de su noche de bodas.
Por el amor de Dios, tendría que dejar de pensar en esos términos tan
melodramáticos. Aquello era ridículo.
-¿Kevin?
Él no se movió. Eso la irritó.
-¿Kevin? -repitió un poco más alto.
Vio cómo torcía la comisura de los labios, pero no se movió. _____(Tn) estaba
segura de que estaba decidiendo si lo había dicho lo suficientemente fuerte como
para terminar con la farsa.
-¡Kevin! -le dio un golpe, bastante fuerte, justo donde el brazo se une al pecho.
Seguro que estaría de acuerdo con ella en que nadie seguiría durmiendo después
de eso.
Abrió los ojos e hizo un sonido bastante curioso, una respiración profunda como si
se acabara de despertar.
Era muy bueno, pensó_____(Tn), admirada.
Kevin bostezó.
-¿Daff?
_____(Tn) no se andó con rodeos.
-¿Hemos llegado?
Él intentó desperezarse de la inexistente pereza.
-¿Qué?
-¿Si hemos llegado?
-Ahhh... -Miró el carruaje, aunque ella no sabía qué buscaba-. ¿No estamos en
marcha todavía?
-Sí, pero podríamos estar cerca.
Kevin suspiró y miró por la ventana. Su ventana estaba orientada hacia el este, así
que estaba mucho más oscuro que de lo que veía _____(Tn) desde la suya.
-Oh -dijo, sorprendido-. En realidad, está allí arriba.
_____(Tn) se esforzó en no sonreír.
El carruaje se detuvo y Kevin salió. Intercambió algunas palabras con el cochero,
seguramente para informarlo de que habían cambiado de planes y que se
quedarían a pasar la noche aquí. Después, volvió hasta la puerta de _____(Tn) y le
ofreció la mano para ayudarla a bajar.
-¿Tiene tu aprobación? -le preguntó, señalando la posada.
_____(Tn) no sabía cómo iba a aprobarla si no la veía por dentro pero, en cualquier
caso, dijo que sí. Kevin la llevó hasta dentro y la dejó junto a la puerta mientras él fue
a hablar con el dueño.
_____(Tn) se quedó mirando los que iban venían. Primero pasó un matrimonio
joven, que parecía de la pequeña nobleza, al que acompañaron a un comedor
privado. También había una madre subiendo la escalera con sus cuatro hijos; Kevin
estaba discutiendo con el dueño de la posada y había un caballero alto y
desgarbado apoyado en una...
_____(Tn) se giró hacia su marido. ¿Kevin estaba discutiendo con el dueño de la
posada? Estiró el cuello. Los dos hablaban en voz baja pero estaba claro que Kevin
estaba enfadado. Parecía que el dueño iba a fundirse de vergüenza de no poder
satisfacer al duque de Hastings.
_____(Tn) frunció el ceño. Aquello no pintaba bien.
¿Debería intervenir?
Los observó discutir un poco más y luego decidió que sí, que debía intervenir.
Con pasos que no eran dubitativos pero que tampoco se podrían definir como
determinados, se acercó a su marido.
-¿Hay algún problema? -preguntó.
Kevin la miró brevemente.
-Creía que estabas esperando en la puerta.
-Así era -sonrió-. Pero me he movido.
Kevin hizo una mueca y se volvió a girar hacia el dueño.
_____(Tn) tosió un poco, sólo para comprobar si Kevin le hacía caso. No fue así.
Ella frunció el ceño. No le gustaba que la ignoraran.
-¿Kevin? -dijo, dándole unos golpecitos en la espalda-. ¿Kevin?
Él se giró, lentamente, y la miró con cara de pocos amigos.
_____(Tn) volvió a sonreír, todo inocencia.
-¿Cuál es el problema?
El dueño levantó las manos pidiendo perdón y habló antes de que Kevin pudiera dar
ninguna explicación.
-Solo me queda una habitación libre -dijo, en tono suplicante-. No sabía que el
duque iba a honrarnos con su presencia esta noche. Si lo hubiera sabido, no le
habría dado la habitación a la señora Weatherby y sus hijos. Le aseguro -se inclinó y
miró a _____(Tn) arrepentido-, que los habría mandado a otra pensión.
La última frase fue acompañada de un despectivo gesto con las manos que a
_____(Tn) no le gustó nada.
-¿La señora Weatherby es la que acaba de entrar con cuatro niños?
El dueño asintió.
-Si no fuera por los niños...
_____(Tn) lo interrumpió porque no quería oír el resto de una frase que,
indudablemente, implicaba echar a la calle a una mujer sola en plena noche.
-No veo ninguna razón por la que no podamos arreglarnos con una habitación.
Tampoco somos tan importantes.
A su lado, Kevin apretó la mandíbula hasta que _____(Tn) le oyó rechinar los
dientes.
¿Quería habitaciones separadas? La sola idea valía para que una recién casada se
sintiera suficientemente despreciada.
El dueño miró a Kevin y esperó su aprobación. Kevin asintió y el dueño juntó las
manos encantado, y también aliviado porque no había nada peor para un negocio
que un duque descontento con el servicio. Cogió la llave y salió de detrás del
mostrador.
-Si hacen el favor de seguirme...
Kevin dejó que _____(Tn) pasara primero, así que ella subió la escalera detrás del
dueño. Después de girar un par de esquinas, llegaron a una habitación amplia, muy
bien amueblada y con vistas al pueblo.
















